sábado, 1 de enero de 2022

Prepárate para comprender tu vida SACG consultores

     


 Soy Alex Sirit, y estoy dispuesto a impactar tu mente con afirmaciones positivas, llevarte al mejor y más sólido destino de tu viaje por este plano.




Nuestra vida es una constante preocupación por todo, por lo que nos pasó, lo que nos está pasando, lo que nos pasará, y esa preocupación nos genera preguntas propias, que algunas tienen respuestas muy malas y otras simplemente no tienen respuesta, lo que trae como consecuencia angustia y ansiedad. La palabra preocupación debería ser la preparación para ocuparnos en algo, sin embargo, la PREocupación, generalmente es una palabra asociada al stress, a los problemas, a lo negativo, esta palabra nos anticipa el desastre, nos prepara para lo malo que está por venir.

Vivimos mirando hacia atrás, manejamos nuestro día a día ocupando nuestra mente en lo que ya pasó, existe garantía de que más del 90% de nuestros pensamientos los ocupamos en las experiencias vividas y esto lamentablemente, determina nuestra actitud frente a las diferentes situaciones que estamos experimentando y las que aún no ocurren, afectando de manera negativa la toma de decisiones. 

       
    

Una buena metáfora surge entre el barco y las estela, cuando subimos a un bote, generalmente nos colocamos mirando hacia la proa, es decir, hacia adelante, dejando que la brisa marina golpee nuestro rostro y dedicamos unos segundos a tomar más aire en una profunda inhalación, a disfrutar la inmensidad del mar y la "unión" del cielo y la tierra, ¿en qué momento es posible ver la estela que deja el bote, si nuestra mirada está posicionada hacia adelante? ¡Nunca...! Sólo si volteamos nuestro rostro a la popa, es decir, hacia atrás, podremos ver la estela que deja el bote. 

 

       Nuestro día debe comenzar mirado hacia adelante, y no atrás, mirar atrás impide que podamos avanzar con determinación, fuerza y decisión, mirar atrás, nos hace dudar del camino que debemos seguir, de si es la dirección correcta, de si podemos avanzar, mirar atrás es, vivir nuestro futuro con la mente en el pasado, y el resultado de esto es la DUDA. La mente y los pensamientos son determinantes de nuestras acciones, lo que está en nuestra mente pronto ocurrirá, en algún momento, de alguna forma u otra, pero con certeza ocurrirá. 


        La mente se enfoca en el pasado, esta acción de pensar en lo que hicimos  afecta nuestro presente y por ende, nuestro futuro; la respuesta a esta conducta es la condenación, la autoflagelación, la culpa, cuando nos equivocamos somos implacables con nosotros mismos, nos señalamos y pasamos mucho tiempo pensando en eso, usamos bastante tiempo analizando el "¿qué me pasó?" y esto en cierta manera está bien, pues nos ayuda a comprender: cuál fue nuestro error y aprender de ello; sin embargo, luego sobreviene algo desastroso que nos marca negativamente, un espiral inverso, una auto pregunta el "¿por qué me pasó a mí?" y es allí donde nuestro subconsciente "esa segunda voz que algunas veces escuchamos" comienza a clavarnos una espada en nuestro corazón, de acuerdo a lo que tengamos programado desde que fuimos concebidos en el vientre materno, desde allí nuestra mente subconsciente ha sido programada por nuestros progenitores.


       

       Los errores son calificados, juzgados, criticados, por el entorno y por nosotros mismos, el orden no siempre es ese, si bien es cierto que aunque tú mismo te repitas "vamos, es sólo un pequeño error" y quieras salir adelante, muchas veces familiares muy cercanos, amigos, compañeros de trabajo, vecinos o cualquiera que se haya enterado de tu equivocación, se convierte en tu juez y verdugo, entonces serán ellos y lo que tengan ellos mismos programados en su subconsciente por sus progenitores o por sus vivencias hasta su pasado, quienes con sus palabras o hechos comienzan a juzgarnos o inclusive darte "consejos" acerca de esa equivocación.

        El "¿por qué me pasó?" es el autocuestionamiento más letal para nuestra vida porque las respuestas que vienen de lo más profundo de tu mente son 90% negativas y justificadoras del fracaso, y tú por supuesto las crees, porque es tu mente, son tus pensamientos, luego de que las crees, las asumes, las haces totalmente tuyas al punto en que profundizas en cada uno de los detalles de tu fracaso, colocas tu mente a trabajar en ello, tus pensamientos están dedicados a dar respuesta a cada detalle, a cada paso que diste mal, a cada palabra que pronunciaste, a cada mensaje que enviaste, y al final, ese fracaso es internalizado;  y así como el maestro cargó su cruz hasta la cima del Gólgota, su camino fue tortuoso y desdichado, así cargamos ese fracaso; acá viene la estocada final, la búsqueda incesante de solidaridad negativa, comienzas a contarle a todas las personas más cercanas tu fracaso, pero con un nivel de detalle, una intensidad tan fuerte de lo vivido, que el que te escucha dice irremediablemente, wow es cierto lo que dices, te creo, que fuerte, que pena, que estés pasando por esto, que duro debe ser; en fin una serie de calificativos que te dan la razón. Esto refuerza, multiplica ese sentimiento de fracaso y la cruz se hace más pesada, si te dicen algo que no quieres escuchar pues haces poco caso, o respondes es porque tú no lo viviste, si tan solo pasarás la mitad de lo que yo pasé.


       Pasa el tiempo, la vida, el universo, Di os, la inteligencia superior, te da una oportunidad nueva y comienza tu mente, ojalá no me pase lo mismo, quien sabe cómo me irá a ir en este nuevo reto, espero no encontrarme gente mala, esta vez no me equivoco, aprovecharé esto mientras dure, porque siempre me dura poco, valla que desastre de pensamientos. Ocurre con mucha frecuencia, se convierte en un patrón, y allí viene, una palabra, un gesto, una persona, un color, un aroma, cualquier detalle por ínfimo que sea, recordemos que pasamos una etapa de súper análisis de causas, que nos conecta con el fracaso anterior, y viene de nuevo nuestra mente y los pensamientos se desatan y nos lleva al mismo fracaso, pero esta vez con diferentes personajes, variantes o con algo nuevo.

Y se repite el ciclo, una onda nueva al espiral, ¿por cuánto tiempo ha venido pasando esto en nuestras vidas?, ¿cuánto tiempo hemos estado montados en ese bote mirando la estela detallándola, buscándole la causa, buscando convencer a otros de que eso, es la vida; terminando de convencernos de que eso fue lo que nos tocó a nosotros que "debemos asumir con fortaleza, como guerreros y luchar", ya lo hacemos parte de nuestra vida, ese sentimiento de constante lucha, de constante supra esfuerzo, de vida calamitosa pero llevada con mucho orgullo, y así lo contamos a otros con orgullo "me va mal, pero soy un guerrero", "me va mal, pero  me están probando”, “las pruebas son fuertes, pero sé que lo lograré", y la gente se reúne entorno a ti para darte ánimo y fuerza; bueno nada más te falta el "Oscar" que te aplaudan y se convierta en la película más taquillera del momento, pero aún falta, viene la herencia que dejas.


   La vida te regala un hijo, sobrino, ahijado, hermano menor, vecino más pequeño en edad, y como estamos cerca de él, se comienza a instalar en el ADN de ese ser, nuestras experiencias, malas por cierto, comenzamos a grabar en ese sujeto nuestro programa y con argumentos sólidos e irrefutables para esos seres, pues creen en nosotros, que definirá su futuro, "serás un luchador incansable", "cada vez que caigas, te levantarás", "trabajarás muy duro como tu padre o madre", y así nacen, historias y experiencias negativas de sus padres o allegados, crece y se hace hombre o mujer e inevitablemente se repite el ciclo anteriormente descrito.

Este ciclo se repite generación tras generación, año tras año, se transmite con detalles, con una exactitud impresionante, una fuerza y continuidad únicas, hasta impactar y convertirlo en uno más, pero cómo romper este espiral de desastres, primero debemos tener claro qué es, y cómo se hace un hábito. Los hábitos son conductas que se repiten con demasiada frecuencia hasta que se convierten en respuestas automáticas, es decir, no se piensan, suceden. La repetición constante de estas acciones con el paso del tiempo, se convierten en actos rutinarios. Así como el acto de lavarnos los dientes, atarnos los zapatos, así de rutinario y automático hacemos muchas cosas en nuestra vida, pues así igualmente funciona la mente, nuestro cerebro y ejecuta programas automáticos que generalmente han sido instalados desde la concepción, desde el vientre materno y su característica principal es la repetición constante de palabras, gestos, acciones, energías, vibraciones, todo aquello que por nuestros sentidos impacte al subconsciente.

El cerebro es nuestro centro, la mente es el "jefe", nuestra mente consciente es quien ejecuta acciones, pero el estratega de todo es nuestro subconsciente, y es allí donde está la programación maestra de la vida,  allí se instauró el "no andes descalzo, te puede dar un resfriado", "no te bañes si estás acalorado, te puede dar una parálisis”, así como también "el trabajo con sacrificio, es lo único que te dará dinero", "nunca muestres tus sentimientos, porque eres débil", "sólo los ricos pueden tener todas esas cosas", "debemos conformarnos con lo que tenemos", y podríamos escribir libros completos con todas estas frases o creencias que se implantan en nuestro cerebro desde edades tempranas, primero nuestros familiares, luego los amigos, compañeros de estudio o trabajo, hasta tu pareja de vida, pero ellos no son culpables pues también de esa manera han crecido. Si referencias bien a profundidad todas estas oraciones, sólo verás Bloqueos - Limitaciones - Inalcanzables - Conformidad.

La solución es reprogramar nuestra mente, para que elimine todas esas acciones limitativas, procrastinadoras y colocar en ellas afirmaciones positivas, sin embargo, muchos fracasan en esto apenas intentan hacerlo, pues no están capacitados para ello, ni poseen la información completa, no tienen una guía, y otros naufragan a mitad de camino, simplemente dejan de hacer el trabajo y no se completa la programación, entonces la mente sigue los patrones antiguos. 

Afirmaciones positivas no es solo escuchar, meditar no es solo visualizar, cambiar nuestra programación no es cuestión de 3 días o 1 mes. Hagamos una analogía, una persona obesa desea bajar de peso, tiene 30 kg. de sobrepeso a sus 35 años, se inscribe en un programa de pérdida de peso de 1 mes, compra productos para bajar de peso en 5 días, o pastillas que durante la noche te harán perder 5 kg. diarios, ahora bien, tiene 35 años de edad de los cuales al menos de 20 años fueron de acumulación de peso que le llevaron a ser obeso mórbido, luego en 5 días con pastillas o en 1 mes de ejercicios quiere quitarse esos 30 kg; no es posible (a menos que sea una solución quirúrgica), igual es la reprogramación de nuestra mente, expertos nos explican que se requieren de al menos 45 días para formar un nuevo hábito y 90 días para instaurarlo en tu mente, asumiéndolo como respuesta automática, haciendo repeticiones 3 veces al día.

Si se puede revertir y cambiar toda esta programación. Si podemos alejarnos de la negatividad - pereza - miedo - preocupación, si lo podemos eliminar de nuestra mente, porque toda esa programación instalada no te deja crecer en ningún ámbito, debes tener un guía - un método - alguien que te lleve - dedicación - disciplina, entre otras cosas para tener el éxito que necesitas, el que deseas y esperas. El éxito forma parte de tu vida no es algo utópico, tu naturaleza es ser exitoso, tú eres feliz y saludable por naturaleza, tienes abundancia y te la mereces. 


Afirmaciones positivas es un programa unipersonal y guiado con mucha disciplina y constancia hasta que te conviertas en lo que por naturaleza eres, un ser lleno de abundancia y paz.




nuestro próximo encuentro.....  


Minimiza tus problemas, Maximiza tus metas


para consultas - asesoría - charlas - planes comerciales 
alejandro.sirit@gmail.com
+584147315760 whatsapp📲-  telegram


Visita estos enlaces  

https://cyberseclatam.blogspot.com/     el mundo de la cyber seguridad

https://siritconsultores.blogspot.com/   el mundo del e-commerce 

3 comentarios: